LA DOLOROSANUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES- MURCIA (España) Septiembre 15. La Semana Santa murciana es, sin duda, una de las más afamadas del mundo. Sus particularidades, su barroquismo, la belleza de su imaginería... ha traspasado fronteras y cada año abarrota las calles de visitantes dispuestos a contemplar unas procesiones únicas. Entre todos los desfiles que tienen lugar en la ciudad, el de Viernes Santo por la mañana es quizás el más representativo: la Real y Muy Ilustre Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno saca a la calle la llamada "Procesión de los Moraos" o "de los Salzillos", pues todas las imágenes que la componen (excepto la del titular de la cofradía) fueron realizadas por el insigne escultor murciano Francisco Salzillo. Entre ellas, una destaca tanto por su singular belleza como por la gran veneración que se profesa en Murcia: la de Ntra. Sra. de los Dolores, conocida popularmente con el sobrenombre de "La Dolorosa". En realidad, se trata de una advocación mariana de gran arraigo en toda la región y la veremos repetida en casi todos los pueblos y ciudades de la zona de Levante, pero la de la capital es la más famosa y la que más pasiones despierta. La Dolorosa murciana representa a María camino del Calvario, con los brazos extendidos y mirada hacia el cielo en una actitud llena de dramatismo. Se trata de una imagen de vestir de 165 centímetros de altura, a la que acompañan cuatro angelitos colocados a sus pies enteramente tallados en madera. Está fechada en 1755 y, según consta en los archivos de la Cofradía, la Virgen costó 675 reales y cada ángel 1310.Ntra. Sra. de los Dolores se venera durante todo el año en la iglesia de Jesús, templo barroco emplazado junto al Museo Salzillo y en el que también se encuentran el resto de imágenes que desfilan en la "Procesión de los Moraos".
JESÚS: Aleja de mi corazón la tristeza, hazme libre, fuerte y alegre, revísteme de dulzura. La palabra amor es la más mal entendida, parece que amamos, en realidad nos amamos. Parecía que amabas a esta amiga pero se expresó negativamente de ti, y tu dices: “nunca más con ella” y, efectivamente le cierras para siempre las puertas de la confianza. Amabas a esa amiga o a ti misma en ella, buscando no sé qué utilidad? Con Dios te sucede igual. El ser humano es congénitamente egoísta y vanidoso y de esto no hay que asustarse. Sale a pasear y ya está dando vueltas en su intimidad y saboreando aquel elogio que le hicieron, aquel éxito que tuvo, aquel aplauso. Su instinto de vanidad es como una serpiente de mil cabezas, pidiendo aplauso para satisfacción.

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