martes, 17 de abril de 2007

NOTILOLA - OSCUS

Edición: Alexandra Aguilera de Roca - Mayo 2.007
E-mail: aroca@gye.satnet.net - Telfs. 2884536—2387840
Catequista Beata Dolores R. Sopeña

MES DE MAYO DE LA VIRGEN MARIA: En los escritos de Dolores Sopeña es frecuente leer expresiones espontáneas dirigidas a María a modo de petición, alabanza, admiración y con ellas bien podría hacerse una Letanía: “Madre de mi alma”, “Tú que hablas sin sonido de palabras”, “La más preciosa sonrisa de Dios”, “Primera Catequista del mundo”, “Madre y Maestra”, “Madre nuestra llena de Sabiduría.” María, es modelo de la evangelización. modelo de madre que acompaña a sus hijos. sufrientes a lo largo de la historia. Dolores siguió este ejemplo y fue madre de tanta gente, de tanto hombre y mujer, adultos olvidados, a quienes ayudó dándoles nuevas oportunidades en su vida, como siguen haciendo quienes continúan con su labor.





Edición: Alexandra Aguilera de Roca - Mayo 2.007
E-mail: aroca@gye.satnet.net - Telfs. 2884536—2387840


MADRES CORAJE: «Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena» (Jn 19, 25). Por una vez, pongamos aparte a María, su Madre. Su presencia en el Calvario no requiere de explicaciones. Era «su madre» y esto lo dice todo; las madres no abandonan a un hijo, aunque esté condenado a muerte. ¿Pero por qué estaban allí las otras mujeres? ¿Quiénes y cuántas eran? Los evangelios refieren el nombre de algunas de ellas: María de Magdala, María -la madre de Santiago el menor y de Joset-, Salomé -madre de los hijos de Zebedeo-, una cierta Juana y una tal Susana (Lc 8, 3). Llegadas con Jesús de Galilea, estas mujeres le habían seguido, llorando, en el camino al Calvario (Lc 23, 27-28), ahora en el Gólgota observaban «de lejos» (o sea, desde la distancia mínima que se les permitía) y en poco tiempo le acompañan, con tristeza, al sepulcro con José de Arimatea (Lc 23, 55). Este hecho está demasiado comprobado y es demasiado extraordinario como para pasar por encima de él apresuradamente. Las llamamos, con una cierta condescendencia masculina, «las piadosas mujeres», pero son mucho más que «piadosas mujeres», ¡son igualmente «Madres Coraje!» Desafiaron el peligro que existía en mostrarse tan abiertamente a favor de un condenado a muerte. Jesús había dicho: «¡Dichoso aquél que no halle escándalo en mí!» (Lc 7, 23). Estas mujeres son las únicas que no se escandalizaron de Él. Se discute vivamente desde hace algún tiempo quién fue quien quiso la muerte de Jesús: los jefes judíos o Pilato, o los unos y el otro. Una cosa es cierta en cualquier caso: fueron los hombres, no las mujeres. Ninguna mujer está involucrada, tampoco indirectamente, en su condena. Hasta la única mujer pagana que se menciona en los relatos, la esposa de Pilato, se disoció de su condena (Mt 27, 19). Es cierto que Jesús murió también por los pecados de las mujeres, pero históricamente sólo ellas pueden decir: «¡Somos inocentes de la sangre de éste!» (Mt 27, 24). Éste es uno de los signos más ciertos de la honestidad y de la fidelidad histórica de los evangelios: el papel mezquino que hacen en ellos los autores y los inspiradores de los evangelios y el maravilloso papel que muestran de las mujeres.


DIA DE LA MADRE: 13 DE MAYO /07.- ALMA DE MUJER: Nada más contradictorio que ser mujer...Una Mujer piensa con el corazón, actúa por la emoción y vence por el amor. Vive un millón de emociones en un sólo día, y transmite cada una de ellas con una sola mirada. Vive buscando la perfección y vive tratando de buscar disculpas para los errores de aquellos a quienes ama. Hospeda en el vientre otras almas, da a luz y después queda ciega delante de la belleza de los hijos que engendró. Da las alas y enseña a volar pero no quiere ver partir los pájaros, aún sabiendo que no le pertenecen. Se arregla toda y perfuma la cama, aunque su amor no perciba más esos detalles. Como una hechicera transforma en luz y sonrisa los dolores que siente en el alma, sólo para que nadie lo note; y aún tiene fuerzas, para dar consuelo a quien se acerca a llorar sobre su hombro.
¡Feliz del hombre que tan solo por un día sepa, entender el alma de la mujer!


EL PAPEL DE DIOS Y EL TUYO: Ser semejante a Cristo es el resultado de que tomes las mismas decisiones que Él y depender de su Espíritu para ayudarte a cumplir con tus decisiones. En cuanto decidas con seriedad llegar a ser semejante a Cristo, deberás empezar a actuar de una manera nueva. Tendrás que abandonar algunas rutinas viejas, desarrollar hábitos nuevos y cambiar intencionalmente tu manera de pensar. Podrás estar seguro de que el Espíritu Santo te ayudará con tales cambios. La Biblia dice: "Lleven a cabo su salvación con temor y temblor; pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad".



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