martes, 10 de julio de 2007


EL MEJOR USO DE LA VIDA ES AMAR: El amor debe ser tu prioridad, tu objetivo y tu mayor ambición. El amor no es una buena parte de tu vida; es la parte más importante. La Palabra de Dios declara: "¡Que el amor sea para ustedes la más alta meta!" No basta con decir: "Una de las cosas que quiero en esta vida es amar", como si el amor fuera uno de los diez objetivos principales que tenemos. Las relaciones tienen prioridad sobre todo lo demás. ¿Por qué? LA VIDA SIN AMOR NO TIENE SENTIDO. Pablo dice: "No importa lo que diga, lo que crea o lo que haga, sin amor estoy en quiebra" Lo que más importa en mi existencia son las relaciones y no los logros o la adquisición de bienes. Entonces, ¿por qué le prestamos tan poca atención a las relaciones? Cuando estamos muy ocupados, afectamos el tiempo que dedicamos a las relaciones, quitándoles la energía y atención necesarias. Lo urgente desplaza lo más importante para Dios. La ocupación en múltiples actividades compite con las relaciones. Nos preocupamos en ganarnos la vida, en realizar nuestro trabajo, en pagar las cuentas y en lograr metas, como si vivir consistiera en cumplir estas tareas. No es así. El sentido de la vida es aprender a amar: a Dios y a las personas. El resultado de la resta "vida menos amor" es cero.

Día 6 Fiesta: La Transfiguración del Señor: Evangelio: Mc 9, 2-10 Seis días después, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan, y los condujo, a ellos solos aparte, a un monte alto y se transfiguró ante ellos. Sus vestidos se volvieron deslumbrantes y muy blancos; tanto, que ningún batanero en la tierra puede dejarlos así de blancos. Y se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. Pedro, tomando la palabra, le dice a Jesús: —Maestro, qué bien estamos aquí; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Pues no sabía lo que decía, porque estaban llenos de temor. Entonces se formó una nube que los cubrió y se oyó una voz desde la nube: —Éste es mi Hijo, el amado: escuchadle. Y luego, mirando a su alrededor, ya no vieron a nadie: sólo a Jesús con ellos. Mientras bajaban del monte les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos.

VIVIR EN LA REALIDAD: Hay quienes viven encadenados a un fracaso o a una herida que nunca deja de supurar. Son personas que se amargan hoy porque hace veinte años su madre no los quiso, porque no pudieron estudiar lo que querían, porque su pareja los traicionó, porque perdieron injustamente su trabajo, o lo que sea. No han perdonado ni se han perdonado ese viejo dolor, y están ahí, dándole vueltas a su amargura, torturándose con sus errores y sus rencores. Como dice Martín Descalzo, parecen estatuas de sal que no logran vivir el presente de tanto mirar hacia atrás. Hay otros que también viven centrados en el pasado, pero estos no por amargura sino por añoranza, son esas personas que no les gusta el presente pero tampoco tienen el valor necesario para mejorarlo y por eso dedican sus pocas energías a lamentarse y a suspirar por otros tiempos supuestamente mejores. El presente que tenemos es en buena medida resultado del pasado que ellos hicieron. El pasado es útil en la medida que ilumina el presente y alimenta el futuro, en la medida en que deja de ser pasado y se convierte en acicate para el presente y no en estéril añoranza. Los que viven encadenados al pasado suelen estar también intimidados por el futuro. Es un miedo que paraliza y consume a las personas, como esas arañas que primero anestesian e inmovilizan a sus víctimas para luego devorarlas poco a poco. Otros viven condicionados por el futuro, porque aplazan todo lo que les cuesta. No se atreven a eludirlo directamente, y por eso recurren casi inconscientemente a retrasar todo lo que se les pone un poco cuesta arriba. No se sienten con ánimos y enseguida lo dejan para otro momento, que muchas veces jamás llega. De manera semejante a como algunos consumen marihuana o cocaína para eludir por un tiempo disfrazando la realidad de la vida, así se fugan al pasado o al futuro aquellos que no tienen el valor de tomar con fuerza las riendas del presente. Es preciso hacer hoy lo que tenemos que hacer hoy, y tomar conciencia de que sólo el presente existe en la realidad y desde ahí tratar de ser feliz y hacer felices a los demás, aceptando con paz y amor cada situación que la vida nos presente.
CUMPLEAÑOS de Rosita Matamoros el 30 de Agosto, día de Santa Rosa de Lima.

Donde hay humildad, ahí está Dios.
Para el humilde no existe el ridículo.

CAMARONES Y JAMON EN MASA MIL HOJAS.- Ingredientes: (4 porciones) Cebolla, finamente picada (1) Cebolla de tallo largo, picada (2) Apio, finamente picado, Zanahoria, finamente picada (125ml.) Champiñones, picados (250ml.) Diente de ajo, finamente picado (1) Camarones pequeños, cocidos y pelados (225g.) Jamón, cortado en dados (125g.) Perejil fresco, finamente picado (30ml.) Huevo batido (1) Hojas de masa mil hojas (4) Aceite vegetal Sal y pimienta Preparación: Precaliente el horno a 375 °F (190 °C). Aceite ligeramente una sartén antiadherente y agregue las cebollas, el apio, la zanahoria, los champiñones y el ajo. Cocine a fuego medio de 3 a 5 minutos. Agregue los camarones, el jamón y el perejil. Deje que la mezcla enfríe. Agregue el huevo batido y salpimiente a gusto. Humedezca con agua los bordes de las hojas de masa mil hojas y colóquelas una sobre la otra. Extienda la mezcla de camarones a lo largo a un lado de la masa y enróllela. Coloque el rollo en una plancha para hornear y cocine durante 20 minutos aproximadamente. Córtelos y sirva. SUGERENCIA DEL CHEF: La masa milhojas utilizada: Si la compra congelada déjela descongelar en el refrigerador antes de usarla. Envuelva bien y congele la parte que no utilizó.

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