martes, 10 de julio de 2007

CHARLA CON MARIA JESUS EN VILLA DOLORES.- Julio 11 del 2.007


ASISTENTES: María Teresa de Amador, Alexandra de Roca, María Mercedes de Trujillo, Consuelo de Machiavello, Ruth de Lértora, Sarita de Vivas, Anita de Caputi, Pilar de Vallejo, Teresita Pérez de Andrade, María Antonieta de Dapelo, Teresita de Sánchez en la foto, asistió también Elena de Portés.

LA MISIÓN SOPEÑA: La misión es muy amplia pero vamos a hablar de fe. El Padre envió a su Hijo y también a nosotros a trabajar en una misión que la podemos relacionar con la Creación. Nuestra alma humana está directamente creada por Dios y venimos al mundo con una misión. En cada ser humano hay un proyecto para realizar una misión y las tres más sencillas son, como dijo Dios a Adán y Eva de crecer y multiplicarse, también que cuiden de la naturaleza y el programa de la sociedad humana como todo lo que es arte, cultura. Estas son misiones de Dios y que nos amemos como grupo humano.

Ningún ser humano medianamente culto debe sentir que ha venido al mundo para nada. Hay jóvenes y adolescentes, aún niños, que se suicidan porque les falta sentido pues no tienen suelo bajo sus pies.

El primer sueño de Dios sobre sus hijos se rompió por el pecado de Adán y Eva, pero El ideó otro sueño mejor y envió a su Hijo a restaurarlo y mejorar Su Proyecto.

El Padre envió a Jesús para hacer lo contrario del plan de Adán. Cristo fue obediente y humilde y acató el encargo de Su Padre, directamente dirigido a la redención de la Creación que había sido rota.

Jesús no elimina ni prescinde del Proyecto creador y organización de la sociedad fraterna, sus treinta primeros años Jesús los pasó en una familia normal, de servicio y amor, viviendo este sueño con Dios. Quería que la gente se quiera, se ame. Es a partir de su Bautismo que El siente que es el momento de anunciar el Reino de Dios. Anunciar a los hombre que Dios es bueno, es Padre, que los hombres que vivían dominados por los romanos no era por plan de Dios sino producto de sus pecados.

JESÚS revela el amor misericordioso de Dios a través de sus actos, de sus parábolas y tiene preferencia por los seres humildes y sencillos y finalmente entrega su vida por ser fiel a este proyecto, El apostó por ese proyecto.

Dios Padre lo resucita pero antes de morir Jesús había compartido esta misión con un grupo de personas que se habían reunido con El desde el principio y los preparó para que sigan con su misión.

Cuando El muere y va al cielo, envía al Espíritu Santo a continuar la misión. Todos los que venimos detrás somos débiles para esta misión pero el Espíritu Santo nos da fuerzas y la hace posible. No hay nada que se resista al poder del Espíritu Santo y así la misión de Jesús puede seguir adelante.

La primera misión de los laicos es que son llamados a organizar la sociedad. La voluntad de Dios es que los hombres construyan el mundo y no que lo destruyan. Ese es el camino natural de los laicos.

Mucha gente piensa que lo que no sabe no existe y que en la religión porque no sabe no existe, por eso debemos ayudar y enseñar. Nuestro papel de laicos es abrir una ventanita y enseñar lo que no sabían que existe. Por eso, cuando se habla de la vocación del ser humano es grandioso porque te da la misión de procrear, de hacer algo bueno por el mundo y por la sociedad.

También hay una misión que se relaciona con la restauración por el daño que hizo el pecado y se da a través de la Iglesia, pero hay cosas que están fuera del alcance de la Iglesia visible. Donde hay redención, vida y amor verdadero, esto viene de Dios. Todo lo positivo que encontremos en la tierra viene de Dios, no importa que tenga la etiqueta de Buda o de Mahoma para ellos, para nosotros lleva el nombre de Dios.

La predicación de los Sacramentos, la doctrina bien reflexionada viene de la Iglesia. El Padre nos da la misión de la Creación, el Hijo Jesús nos invita a la misión de salvación y de la redención y el Espíritu Santo nos da la fuerza para seguir con la continuación de la obra de Jesús, aunque los tres son un solo Dios verdadero.

En nuestra misión liberamos a la gente de la ignorancia, liberamos el corazón de odios y de tantos problemas que la gente vive, las personas que pasan por nuestro Instituto viven en una situación mejor y al final procuramos que estas personas conozcan a Dios y les decimos que Dios tiene un amor y tratamos de que estas personas establezcan una relación personal con Dios. Es el tope de lo que tratamos de hacer.

El ser humano es siempre el centro de toda la misión que tiene la Iglesia y entre todos cubrimos este campo.

Por haber sido incorporados en el Bautismo realmente participamos de la misión de Jesús. Nosotros la desarrollamos y estamos concientes de participar en ella. Pidamos a Dios que nos llene de amor, no solo pedirle cosas, también hay que agradecerle.

Somos co-responsables con la Iglesia de continuar la misión de Jesucristo. El Señor Jesús comparte su misión con nosotros.

Jesús nos da todo lo que necesitamos para seguir su misión. Podemos hacer maravillas.

CARACTERÍSTICA DE LA MISIÓN SOPEÑA: Dentro de este campo que Dios nos envía al mundo con un plan que tiene que ver con la creación, el Espíritu Santo es el Creador de los distintos carismas que son dones espirituales que se nos da para realizar diferentes misiones en servicio de la humanidad. Los carisma son casi infinitos, no tienen límites. El carisma lleva consigo el corte afectivo que tiene imaginación, a una persona organizada con corte cerebral no le decimos carismática. Hace falta carisma para enseñar porque hay sabios que no saben trasmitir, por ejemplo.

Carisma viene del griego juris que significa gracia.

Dolores Sopeña dijo que vió al Corazón de Jesús brotando sangre por la pena de que había mucha gente a punto de perderse por no conocer a Dios y se comprometió con Dios y de ahí nació la orden religiosa, se consolidó la orden. Esto cristalizó y empezó el 31 de enero de 1901 en Sevilla, teniendo ella 52 años de edad. Desde los 17 años empezó su misión con los leprosos y los enfermos y los pobres. Su espiritualidad es como un ángulo en el que se contempla la misión de Jesús. Cada misión tiene un ángulo que contempla la misión de Jesús como San Juan Bosco que veía a Jesús como profesor, San Juan Bautista de la Salle. La misión de Cristo se ve desde diferentes ángulos y en el mismo carisma hay diferentes ángulos, la misión de Jesús da para todos.

Dolores Sopeña se situó en el huerto de Getsemaní: dar la vida para ayudar a otros. A finales del siglo XIX había muchos necesitados pero a ella le llamó la atención el adulto sin oportunidad y que no conoce a Dios. Habían muchos Institutos para niños y para ancianos y enfermos pero, los obreros que están sanos pero viven en los suburbios pobres y no saben leer y no tienen medios para vivir mejor y que no sirven mas que para cargar bloques de cemento o ladrillos, la masa obrera de su tiempo, sin conocimientos, abandonados, sin conocimiento de Dios, que viven odiando, se volcó a ayudar a esta gente.

Otra cosa que la impactó fue la indiferencia de la sociedad de su tiempo para con la clase obrera. No tenían conciencia social, vivían tranquilos porque no conocían las necesidades de los demás. Por eso empezó a motiva a sus amigas, a las más ricas, para que trabajen y ayuden.

Ella no creía en el marxismo o en doctrinas raras, ella creía en el amor, en compartir.

Los pilares de Dolores Sopeña son la promoción, valoración y cultura, anuncio del Evangelio de Cristo y fraternidad.

Se da esto en diferente proporción, por ejemplo, en Antepara es la capacitaciòn lo primero y hay pequeñas dosis de fraternidad entre Religiosas, Voluntarias, Profesoras y alumnas y de evangelización.


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